¿Cuál es el origen de los masones?, una aproximación desde el punto de vista científico y esotérico
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La masonería desde un enfoque esotérico y científico
La masonería moderna es el resultado de dos grandes corrientes históricas que convergen entre los siglos XVI y XVIII: el racionalismo científico emergente y la tradición iniciática esotérica europea. Ambas vertientes no se oponen; al contrario, formaron un sistema simbólico y filosófico que integró razón y trascendencia.
Desde el punto de vista académico, la masonería especulativa surge entre 1600 y 1720 como evolución de los gremios de constructores medievales. La Revolución Científica generó una nueva forma de ver el mundo: orden, leyes universales, método experimental. Estos principios penetraron las primeras logias, donde filósofos, matemáticos y naturalistas discutían sobre el cosmos, la moral y el conocimiento.
Historiadores contemporáneos consideran que la Royal Society sirvió como modelo social y filosófico para las primeras logias, al reunir hombres libres con interés por la ciencia, el debate y el progreso humano.
En paralelo, la masonería heredó símbolos, ritos y estructuras que provienen de antiguas tradiciones iniciáticas: hermetismo, rosacrucismo, alquimia espiritual y filosofía neoplatónica. Para estas corrientes, el universo es una totalidad viva y el ser humano un microcosmos capaz de ascender hacia la luz del conocimiento.
El simbolismo masónico —las herramientas, la geometría, la luz, la construcción interior— codifica un proceso de transformación personal basado en la purificación ética y la expansión de la conciencia.
Así, la masonería no nació solo como producto de un movimiento intelectual, sino como un sistema iniciático que propone unir ciencia y espiritualidad, razón y misterio, método y símbolo.
La masonería surge de la convergencia de dos mundos: la nueva ciencia que buscaba leyes universales y la tradición esotérica que buscaba el sentido profundo del ser. Su nacimiento no es un hecho aislado, sino el resultado de una síntesis histórica donde el hombre moderno aprendió a explorar tanto el universo exterior como el universo interior.
Historia
La masonería en el Perú tiene presencia desde inicios del siglo XIX, cuando las ideas de la Ilustración y la independencia empezaron a difundirse en el virreinato. Aunque funcionó de manera limitada por la vigilancia de la Inquisición, ya existían círculos masónicos e influencias liberales en la vida intelectual peruana. La institución se consolidó en 1882 con la fundación de la Gran Logia del Perú, que estableció el marco regular para las logias simbólicas del país y promovió valores republicanos y democráticos.
Primeras logias
Las primeras logias documentadas surgieron en 1817 con Paz y Perfecta Unión, seguida por Orden y Libertad (1822), Virtud y Unión (1823) y Orden y Reforma (1824). Estas logias influyeron en el clima intelectual de la independencia. Aunque la pertenencia masónica de figuras como San Martín es discutida, sus ideas se relacionan con el pensamiento liberal y emancipador que caracterizó a estas logias.
Aportes a la sociedad peruana
Desde el siglo XIX, la masonería peruana promovió la educación, el civismo, la tolerancia y el pensamiento crítico. Varios héroes y líderes como Grau, Bolognesi y Ugarte, se vincularon a la masonería y exaltaron valores de honor, servicio y amor a la patria. Asimismo, la institución impulsó debates sobre democracia, laicidad y ciudadanía. En tiempos recientes, nuevas potencias masónicas han surgido, contribuyendo a la pluralidad y modernización del pensamiento masónico en el país
Universal
La masonería, una de las instituciones iniciáticas y fraternales más influyentes de la historia, ha acompañado silenciosamente el desarrollo de la civilización occidental durante más de tres siglos. Su origen moderno se sitúa en 1717, con la creación de la Gran Logia de Londres, aunque sus raíces simbólicas y legendarias se remontan a las antiguas cofradías de constructores medievales y, en un plano más profundo, a las tradiciones sapienciales que alimentaron el Renacimiento. Desde entonces, la Orden se ha expandido por todos los continentes, adoptando matices culturales propios sin perder su esencia universalista.
En su núcleo doctrinal, la masonería proclama principios que trascienden credos o ideologías: la libertad de pensamiento, la igualdad entre los seres humanos, la fraternidad como unión ética, y el perfeccionamiento moral e intelectual del individuo. A través del trabajo simbólico, la reflexión filosófica y la práctica de la tolerancia, la institución busca que cada iniciado se convierta en un constructor de sí mismo, elevando su conciencia y contribuyendo al progreso armónico de la humanidad. La búsqueda de la verdad, la defensa de la dignidad humana y el respeto a la diversidad forman parte de su arquitectura espiritual.
Históricamente, la masonería ha servido como un espacio de encuentro para pensadores, científicos, artistas y líderes sociales. En distintos momentos ha fomentado el pensamiento ilustrado, el desarrollo de los derechos humanos, la educación universal y la libertad de conciencia. Su influencia se percibe en movimientos que impulsaron la independencia de naciones, la reforma educativa, la secularización del Estado y la promoción de modelos democráticos. Si bien cada proceso histórico posee complejidades propias, resulta innegable que numerosos masones contribuyeron activamente al avance de la ciencia, la cultura, la filantropía y la justicia social.
Hoy, en un mundo marcado por la polarización y la incertidumbre, la masonería mantiene su vigencia mediante la formación de ciudadanos éticos, la promoción del diálogo y el apoyo a obras sociales y educativas. Su labor discreta, pero constante, busca recordarle al individuo su capacidad de transformar la realidad mediante el conocimiento, la virtud y la acción solidaria. Así, la masonería sigue siendo una escuela simbólica y moral cuyo aporte histórico y contemporáneo reside en cultivar seres humanos más libres, más tolerantes y más fraternos. Su legado es, ante todo, un llamado permanente a construir en nosotros y en la sociedad un templo de luz, razón y humanidad.
La masonería, por su carácter discreto, su tradición simbólica y su historia ligada a procesos políticos y culturales, ha sido objeto de numerosos mitos. Muchos de ellos nacen de la falta de información, el sensacionalismo o la confusión entre simbolismo y literalidad. A continuación, se presentan los mitos más difundidos y su explicación.
1. "La masonería es una religión"
Mito: Se afirma que la masonería posee dogmas, rituales de culto y una divinidad propia.
Realidad: La masonería no es una religión. No administra sacramentos ni ofrece un camino de salvación. Es una institución iniciática, filosófica y ética que reúne a hombres de diversas creencias, exigiendo solo la fe en un Principio Creador (Gran Arquitecto del Universo), interpretado de modo libre y personal.
2. "Los masones dominan gobiernos o conspiran en secreto"
Mito: Se presenta a la Orden como una sociedad que manipula la política mundial.
Realidad: La masonería no funciona como un poder oculto. Si bien muchos líderes históricos fueron masones, la institución como tal no interfiere en política partidaria. La discreción de sus reuniones ha dado lugar a teorías conspirativas, pero su finalidad es formativa, no de control.
3. "Los rituales masónicos son peligrosos o satánicos"
Mito:Algunos creen que los rituales de iniciación involucran prácticas oscuras.
Realidad: Los rituales masónicos son simbólicos y pedagógicos. Utilizan alegorías, herramientas y mitos iniciáticos para fomentar el autoconocimiento y la reflexión moral. No incluyen elementos religiosos, mágicos ni prácticas dañinas.
4. "Para entrar se necesitan contactos, poder o dinero"
Mito: Se piensa que la masonería es un círculo cerrado de élites o personas adineradas.
Realidad: Cualquier persona de buena reputación, mayor de edad y con deseos genuinos de crecimiento interior puede solicitar ingreso. La masonería no exige riqueza ni posición social; su fundamento es la igualdad entre hermanos.
5. "Los masones ocultan doctrinas secretas"
Mito: Se cree que existen enseñanzas prohibidas o revelaciones sobrenaturales.
Realidad: El "secreto" masónico es simbólico y pedagógico. Lo que se resguarda es el método iniciático, la experiencia vivida en logia y los medios de reconocimiento. Sus valores, principios y enseñanzas están ampliamente publicados.
6. "La masonería está asociada al anticristianismo"
Mito: Algunas corrientes sostienen que la Orden se opone al cristianismo.
Realidad: Masones ha habido en todas las tradiciones religiosas, incluido el cristianismo. La masonería promueve la libertad de conciencia y la tolerancia, pero no se opone a ninguna fe. La neutralidad religiosa suele ser malinterpretada como antagonismo.
7. "La masonería es una secta"
Mito: Se dice que controla la voluntad de sus miembros o los aísla.
Realidad: La masonería no coacciona ni limita la libertad de sus miembros. No exige rupturas familiares ni económicas. Es una institución humanista que trabaja sobre la razón, la ética y el progreso intelectual.
8. "Los símbolos masónicos son mágicos o peligrosos"
Mito: La escuadra, el compás, el ojo que todo lo ve o la letra G son considerados símbolos esotéricos con poderes ocultos.
Realidad: Los símbolos son herramientas pedagógicas. Representan virtudes, principios y conceptos filosóficos. Su poder no es mágico, sino formativo.
CONCLUSIÓN
Los mitos sobre la masonería han persistido debido a su discreción y su historia cargada de simbolismo. Sin embargo, un análisis serio muestra que la Orden promueve valores universales como la libertad, la igualdad, la fraternidad y el desarrollo moral del ser humano. Conocer la verdad permite derribar prejuicios y comprender la verdadera esencia de la institución: una escuela filosófica dedicada a construir mejores individuos para una mejor sociedad.
PERUANOS
R∴ H∴ Miguel Grau Seminario (1834-1879)
R∴ H∴ Francisco Bolognesi Cervantes(1816-1880)
R∴ H∴ Andrés Avelino Cáceres Dorregaray(1836-1923)
Q∴ H∴ José Abelardo Quiñones Gonzales(1914-1941)
EXTRANJEROS
R∴ H∴ George Washington(1731-1799)
R∴ H∴ Benjamin Franklin (1706-1790)
R∴ H∴ José Francisco de San Martín y Matorras(1778-1850)
R∴ H∴ Simón José Bolívar Ponte y Palacios Blanco(1783-1830)
La Libertad, La Igualdad y La Fraternidad constituyen los pilares esenciales sobre los que se edifica una sociedad justa. La libertad permite al individuo pensar, elegir y expresarse sin coerción, cultivando su autonomía moral. La igualdad afirma que todas las personas, más allá de sus diferencias, poseen la misma dignidad y merecen las mismas oportunidades. La fraternidad, por su parte, enlaza estos principios al promover la solidaridad y el reconocimiento del otro como un compañero en la construcción del bien común.
A ellos se suma la búsqueda de la verdad, entendida como un esfuerzo constante por comprender el sentido de la existencia, superar prejuicios y elevar la conciencia. Este camino conduce al mejoramiento del ser humano, un proceso íntimo y permanente de crecimiento interior, donde cada persona pule su carácter y fortalece sus virtudes.
Finalmente, estos valores encuentran su expresión más alta en el servicio a la sociedad. Quien se transforma a sí mismo contribuye naturalmente al bienestar colectivo, aportando conocimiento, justicia y humanidad. Así, estos principios forman un círculo virtuoso que guía tanto la evolución personal como el progreso de toda la comunidad.